Pasta fresca de espinacas

¡No hay excusa! No, no, no… Tenéis que probar a hacer pasta casera, a no ser que ya lo hagáis… Siempre me ha parecido que sería dificilísimo pero mira, ¡pues no lo es!

Amasar, estirar, cortar, cocer y disfrutar, estos son los pasos básicos a seguir en la realización de la pasta fresca. Si tenéis máquina perfecto, si no no problem, yo lo he hecho con rodillo (y me consta que mis compis de reto también) y no da ningún trabajo, se estira muy fácilmente y en unos minutos, muy pocos. Y el resultado… ¡menudo cambio! Nada que ver con la pasta seca que compramos, por supuesto, pero es que con la pasta fresca que compras tampoco… Buenísimos, notando el sabor, textura muy suave… los repetiré hasta el infinito y más alla, a la próxima rellena, jejeje!

Pasta fresca de espinacas

Esta ha sido la primera vez y he hecho algo sencillo de acompañamiento, pero ha sido todo un acierto, he acompañado la pasta con una salsa casera de tomate muy reducida, evitando poner nada del líquido del tomate y luego dejando reducir despacito al fuego, la podías untar. Y para rematar, un huevo poché hecho en bolsita, muy fácil y queda muy resultón, a parte de estar todo junto buenísimo.

PASTA FRESCA DE ESPINACAS CON SALSA DE TOMATE Y HUEVO

Para la pasta:

Ingredientes:  (para 3 personas)

200 gr de harina

60 gr de espinacas ya cocidas (también las podéis triturar crudas)

1 huevo

2 cucharaditas de aceite de oliva virgen

sal

harina para estirar y evitar que se pegue

Preparación: 

Triturar el huevo con las espinacas y la sal. En un plato amplio formar un volcán con la harina e introducir la mezcla huevo+espinacas y las dos cucharaditas de aceite en el centro de este, empezar a remover desde el centro hacia fuera para ir incorporando poco a poco la harina. Lo hacéis así hasta que sea complicado con el tenedor, entonces lo pasáis a la mesa de trabajo y empezáis a amasar suavemente con las manos, incorporando toda la harina y mezclado bien.

Pasta_Fresca

Cuando tengáis la masa lista, lisa, brillante y no se pega, envolverla en film transparente y dejad reposar al menos media hora para que se relaje la masa y poder estirarla bien.

Pasado el tiempo de reposo hay dos caminos, si tienes máquina, ya sabes cómo hacer. Si, por el contrario, eres de aparatos manuales y ancestrales como yo tendrás un rodillo o una botella, entonces te toca darle al brazo. >mpezar a amasar con el rodillo desde el centro, unas cuantas vueltas al centro para estirar luego desde ese punto la masa.

Pasta fresca sottile

Se va estirando por partes y hay que ir girandola sobre si misma para darle una forma redonda, de elipse… y estirar así más uniformemente la masa. Hay que ir añadiéndole harina, muy poquito a poco sobre la masa para que esta no se nos pegue y sea más fácil de manejar.

Ahora viene el momento corte, podéis optar por cuchillo si no hay máquina, poco a poco y con buena letra, jeje… Yo tengo un rodillo dentado para tallarines y he usado esto, ha funcionado bastante bien.

Pasta_Fresca2

La enharináis un poco para que no se pegue y la dejáis colgada o bien estirada sobre una mesa.

Para la salsa de tomate:

No voy a dar ninguna receta porque cada uno la hace a su manera y gusto, básicamente es un sofrito de algunas verduras y reducción del tomate, triturar o pasar por pasapuré y listo.

Yo he hecho un sofrito con mucha cebolla cortada muy finita, pimientos verdes y luego he añadido el tomate que antes había puesto a escurrir para que perdiera todo el agua posible, quería que quedar muy reducida la salsa. La he aderezado con sal, bayas recién molidas, hojas de albahaca fresca y le he añadido también unos tomates secos que tengo siempre en aceite con romero y tomillo. (Este es el aceite que he puesto para la masa de la pasta y el sofrito. Os recomiendo tener un bote preparado porque el sabor que toma el aceite es riquísimo)

Para el huevo: (1 por persona)

Como todo en esta receta es opcional, por gustos, pero pensé que le quedaría muy bien un huevo poché. Os explico como hacerlo, lo vi en un programa de Arguiñano no sé ni cuando y no encuentro el vídeo…

Necesitaréis un vaso, taza bajo y con la boca ancha, film transparente, cordón para cocina.

Cubrir con el film transparente el vaso e introducirlo hasta el fondo creando una cestita o saquito. Añadir una pizca de aceite en el film y a continuación el huevo. Ahora podéis salarlo o ponerle las especias que queráis, está muy rico con azafrán y sal gruesa, o ponerle solo sal o nada. Esta vez no le he puesto nada y le he puesto para servir sal en escamas. Cerrar el saco con el cordel.

Lo metéis en una cazuela con agua hirviendo 4 minutos, más si son huevos más grandes. Sacáis, dejáis encima de un paño o papel absorbente. Para sacar el huevo, cortar por debajo del cordel y el plástico saldrá solo gracias al aceite.

Cuando ya tenemos todo listo solo nos quedar cocinar durante 2 minutos la pasta en abundante agua salada hirviendo.

Emplatar, aderezar con sal en escamas, pimienta… y por supuesto, queso parmesano.

Pasta fresca de espinacas

¿os ha gustado? Pues decidmelooo!!!! :) Hasta la próxima y gracias por la visita!!!

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Le Saint Honoré

Os traigo hoy un clásico de la pastelería francesa, lo tenía en el punto de mira hace un montón de tiempo, pues aunque nunca lo había probado siempre me ha gustado estéticamente esta tarta y encima todas las preparaciones que lo forman son deliciosas.

Digamos que no es una tarta de aquí te pillo aquí te mato, lleva su trabajito pero merece la pena. Está compuesto por cuatro preparaciones básicas en pastelería, creo que el motivo de haberla hecho antes era el hojaldre, que siempre me había dado pánico, pero cuando lo preparé la primera vez vi que no era tan complicado, así que me lancé otra vez y con otro tipo de hojaldre, el invertido. Al hojaldre le acompañan grandes clásicos: crema pastelera, profiteroles o choux y crema chantilly; a estas tres estoy más acostumbrada , así que no me echaban para atrás… et voilà! Al final creo que el resultado fue bastante bueno, en cuestión de gusto extraordinario.

Saint Honoré

Me he vuelto un poco loca con las fotos, no os asustéis!!

Saint Honoré

Tradicionalmente la tarta Saint Honoré se hace con la base de hojaldre y luego, en forma de espiral sobre esta, masa de profiterol y al horno. Luego la crema pastelera y el resto de decoración es igual. Bueno, igual exactamente no, porque también encontramos el relleno de los profiteroles hecho con crema chiboust, una crema a base de crema pastelera y merengue italiano proporción 3-1. A partir de todas estas elaboraciones la Saint Honoré es una tarta que se ha declinado hasta el infinito, hoy en día se encuentran en numerosas formas, con diferentes decoraciones y rellenos pero respetando siempre la premisa de las preparaciones más básicas de pastelería; el hojaldre, chantilly y los profiteroles no deben faltar nunca.

A parte de todas estas preparaciones esta el tema del caramelo, que a priori siempre me ha parecido complicado, no por lo que se hace con él (aprendí algunas cositas en curso en el país galo) sino porque me da un miedo terrible quemarme… Aquella vez en medio de la clase me quemé un dedo intensamente y… buf! no se lo deseo a nadie. Afortunadamente, esta vez he conseguido salir casi ilesa, jeje!

Saint Honoré

Y después de estos preámbulos paso a contaros la receta, para ello y no tener que escribirlo (y para que os déis una vueltita por el blog) os voy a enlazar con las recetas que ya tengo publicadas y luego os explicaré la receta del hojaldre invertido y del caramelo.

LE SAINT HONORÉ

Para la masa choux o profierol y para la crema pastelera podéis consultar la entrada Éclairs, donde explico todo el procedimiento de ambas preparaciones, solo que la masa la veis en forma de éclair, para el choux solo hay que hacer los “montoncitos” de masa redondos con la manga y boquilla (redonda, 1cm aprox.) en perpendicular a vuestra placa de horno y dejando espacio para que puedan hornearse bien sin pegarse.

La crema chantilly, que no es nada más que nata montada (pero en francés suena como más, jeje), la tengo alojada en varias recetas, una de ellas esta fabulosa tarta de chocolate y nata (ay, veo las fotos y me deprimo… lo importante es el sabor!)

El caramelo

Ingredientes:

200 gr de azúcar blanco

50 gr de agua

Preparación

Lo ponemos todo en una cazuela y al fuego. Un punto muy importante, quizá el que más, es que nunca hay que remover el caramelo introduciendo un utensilio, haremos girar suavemente la cazuela donde lo tengamos si vemos que necesita ser removido.

Esperaremos a que el caramelo adquiera un tono dorado, no muy oscuro, en cuanto empiece a ponerse ámbar podéis apagar el fuego y dejarlo reposar unos minutos antes de pasar a su utilización. Podéis tener a mano un pincel dentro de un vaso de agua y en el caso de que se os acumule azúcar seco en las paredes de la cazuela le pasáis el pincel humedecido para que vaya cayendo el caramelo, si lo hacéis así no deberían quedaros pedacitos de azúcar, grumos podemos llamarles, en el caramelo (esto siempre durante la cocción, nunca después)

Para decorar los profiteroles es muy sencillo, una vez rellenados como explico en la entrada éclairs, preparáis un papel de hornear, una silicona… encima de vuestra mesa, y con mil ojos y mucho cuidadín, cogemos el  profiterol por la base y lo sumergimos más o menos a la mitad en el caramelo, levantamos, dejad caer el caramelo sobrante y los depositáis con el caramelo hacia abajo sobre el papel presionando un poquitín, soltad y dejad que enfríe el caramelo. Por este paso es importanque que no hagáis profiteroles muy pequeños, porque es más probable quemarse y más díficil la decoración, bueno, y porque entra menos relleno.

Las decoraciones se hacen sobre papel también, con ayuda de un tenedor, dos, o una cuchara vais dejando caer el caramelo y haced las formas que prefiráis. Si no lo habéis hecho nunca, hay un montón de tutoriales en la web que os explican como… yo vi unos cuantos, y fui sacando los consejos que me interesaban. Uno de estos consejos fue para el momento de limpiar la cazuela: dejad que el caramelo seque bien, le ponéis agua de nuevo a la cazuela, meted también los cubiertos que hayáis usado, llevad al fuego y el calor hará que se disuelva el caramelo quedando la cazuela y los cubiertos como nuevos.

SaintHonore

Hojaldre invertido

Vamos con la madre del cordero, el hojaldre invertido… Nada muy diferente del hojaldre digamos convencional, solo que la grasa se añade envolviendo la masa y no la masa envolviendo la mantequilla. Este hojaldre que véis lleva dos vueltas dobles y dos sencillas, ¿para qué decir más? Ligero, frágil, crujiente, sabroso…

La preparación puede resultar en ciertos momentos un poco engorrosa, hay que respetar bien los tiempos de reposo en la nevera ya que teniendo en cuenta que la mantequilla va por fuera cuanto más fría esté más cómodo se hara el estirarla, pero veréis que después de la segunda vuelta doble, la masa, al tener más vueltas y capas, está más manejable. Mi truco fue, cuando ya la mantequilla me estaba empezando a volver majareta, poner papel film sobre la mesa de trabajo y sobre la masa y estirarla así, evitando que se pegará la masa tanto al banco de cocina como al rodillo… ¡perfecto!

La receta es del blog La cuisine de Bernard, en este enlace la encontraréis directamente y podéis disfrutar del magnífico paso a paso fotográfico. Es un blog que me encanta por la sencillez en las explicaciones, los paso a paso y las recetas que contiene, me parece que son más de 2000… impresionante.

Ahora os voy a contar los ingredientes y la preparación de la masa, yo sin paso a paso que soy muy vaga…

Ingredientes hojaldre invertido

Para la masa inicial:

250 gr de harina

50 gr de mantequilla sin sal

125 gr de agua

10 gr de sal

Para la masa de mantequilla:

400 gr de mantequilla

150 gr de harina

Realizamos la masa inicial. En un bol (a máquina o a mano) ponemos la matequilla a temperatura ambiente y la harina, tenemos que conseguir, bien frotando con las manos bien con la máquina, una textura arenosa, que la mantequilla se haya envuelto con la harina. A continuación disolvemos la sal en el agua y lo vertemos en el bol. Mezclamos bien la masa, que todo esté incorporado perfectamente, pero sin amasar demasiado. En un film alimentario, envolvemos la masa formando un rectángulo de un grosor de unos 2-3 cm. No conviene dejarlo muy fino porque luego se romperá al ir amasando se saldrá la mantequilla y no conseguiremos el efecto capas sino que toda la matequilla estará esparcida por la masa. Reservamos en la nevera.

A continuación preparamos la masa que nos va a servir para crear finalmente el hojaldre. Mezclamos bien la mantequilla con la harina, es más eficaz hacerlo a mano porque vamos sintiendo la textura y si los dos ingredientes están bien incorporados. Lo envolvemos con la misma forma y grosor (quizás un poquito más de grosor) que la masa inicial y lo reservamos también en frío.

Pasada una hora podemos empezar a trabajar el hojaldre. Hay que estar muy pendiente a que las dos masas tengan la misma consistencia, con el mismo nivel de frío, para poder trabajarlas bien, porque si la mantequilla está más “blandita” no podremos realizar correctamente los plegados y se nos esparcirá por toda la masa sin crear capas.

Para empezar, sacamos la masa de mantequilla (la segunda)  y la estiramos de manera que pueda envolver a la primera. Una vez estirada y envolviendo a la primera masa que hemos preparado empezamos el formado de las capas. Tenemos que estirar con el rodillo (acordaos de poner el film transparente, os irá muy bien) dejando las aperturas de la masa arriba y abajo (no os olvidéis de consultar el enlace con el paso a paso). Estiramos hasta cuatro veces su tamaño inicial y plegamos desde los extremos hacia el centro y luego sobre sí mismo, nos queda una forma de libro. Lo envolvemos en film y a enfriar una horita. Después de esta hora repetimos la operación y al frío. Y habremos concluído dos vueltas dobles.

Las siguientes dos vueltas son simples. Del mismo modo que antes, con las aperturas hacia arriba y abajo estiramos, esta vez tres veces a  partir del tamaño inicial, doblamos como un tríptico, sobre la mitad y el resto sobre la que acabamos de doblar. Reposo y frío media horita y repetimos la operación. Completamos así dos vueltas más, esta vez simples. La última vuelta simple no sería necesaria pero ya que estamos en ello no nos cuesta nada dársela y se nota en el momento de hornear.

Bien, para hornear. Cortáis y estiráis la masa según vuestra necesidad, dejarla de unos 3-4 mm. Hornear a 200ºC durante unos 20 minutos (echadle un ojo de vez en cuando). Al final del horneado lo podéis espolvorear con azúcar glass, muy poco, y dorarlo. Atención! dora rapidísimo!!!

Saint Honoré

Y ya tenemos la base de nuestra tarta. Paso ahora a explicaros el montaje, si es que alguien sigue ahí. Si estáis, de verdad que esta vez tenéis que dejar un cometario para que os pueda dar las gracias por haber leído todo este despliegue de letras!!

MONTAJE DE LA TARTA

La base de nuestra tarta, como véis, es el hojaldre. Lo cubriremos con la crema pastelera, aconsejo hacerlo con manga pastelera y no con espátula para evitar posibles roturas en el hojaldre.

A continuación, disponemos los profiteroles decorados alrededor del borde de la tarta y por último la nata en el centro, con manga pastelera y la boquilla que prefiráis (la tradicional es una con apertura redonda pero con una incisión en forma de triángulo hasta la mitad de la boquilla).

Por último, si las habéis hecho, colocar las decoraciones en caramelo.

Os aconsejo retrasar al máximo el montaje de la tarta, sobre todo el momento de la nata y el caramelo. El caramelo se humedece muy fácilmente y podría estropearse al contacto con la nata. Yo la monté justo para sacarla a la mesa, con todo preparado, cuesta menos de 5 minutos.

Saint Honoré

Y hasta aquí hemos llegado, creo que nunca volveré a escribir una entrada taaaan larga, si habéis llegado hasta aquí os doy las gracias, sois unos valientes!!! Se agradecen los comentarios, como os dije en alguna otra entrada, necesito saber qué os parece todo para poder mejorar, se aceptan, por tanto, las críticas constructivas.

Espero que esta tarta os haya gustado, yo he disfrutado en todo momento tanto de la preparación como en el momento de hincarle el diente!! ¡¡Altísimamente aconsejable!!

Ah, que no se me olvide, esta entrada tiene dedicatoria, a parte de a mi madre, ya que la hice para su cumpleaños, la dedico a las valientes compañeras del Reto 52 Weeks que estamos llevando a cabo desde principio de año, gracias chicas por las risas, los comentarios y la compañia, me lo paso pipa con vosotras!! Gracias por acoger tan bien las recetas que os paso, los consejos que compartimos y lo bien que lo pasamos, ea!! Un besote guapis!!

Helado de vainilla 2.0

Sí, sí!! Helado de vainilla 2.0, porque el verano pasado preparé helado de vainilla que resultó muy bueno, pero es que lo de este helado no tiene nombre, la cremosidad y el sabor que tiene es extraordinario, delicioso y podemos, además, comerlo solo o utilizarlo para acompañar nuestros postres: una tarta de manzanas, un brownie de chocolate, mi querido m’hanncha, o sencillamente fresas, piña, mango… en un bol con una bola de helado y a disfrutar!

helado de vainilla

La preparación es la básica de un helado crema, preparamos una sencilla crema inglesa aromatizada y luego solo hay que dejar enfriar y enfriar hasta que nuestra crema se haya convertido en una delicia helada, cremosa y muy sabrosa.

HELADO DE VAINILLA 2.0

Ingredientes

1/2 litro de leche

1 vaina de vanilla de Madagascar

1/2 cucharadita de extracto de vainilla bourbon de Madagascar

150 gr de azúcar blanco

50 gr de azúcar invertido

6 yemas

250 ml de nata

Preparación

Abrir, en primer lugar, la vaina de vainilla y extraer sus granulos. En una cazuela llevamos a ebullición la leche con la vainilla y el azúcar invertido. En el momento que empiece a hervir, paramos el fuego y dejar infusionar la vainilla unos diez minutos.

A parte, en un bol a mano o con barillas eléctricas, batir las yemas con el azúcar durante 3-5 minutos, hasta lograr que blanqueen.

Volvemos a llevar la leche a fuego y cuando hierva verter un poco de esta leche sobre la mezcla de huevos y azúcar e incorporar completamente, verter el resto de la leche y cuando lo hayamos mezclado, volveremos a poner toda la mezcla en la cazuela y de nuevo al fuego, mínimo, y remover sin parar con una cuchara o espátula. Esta mezcla ya no debe volver a hervir, lo correcto es que no sobrepase los 83ºC, así que si tenéis termómetro podéis usarlo perfectamente para encontrar el punto justo de temperatura, si no lo tenéis no hay problema, como estamos removiendo todo el tiempo veremos que la consistencia de la crema va cambiando, cuando esta no se vea tan líquida y empiece a impregnar la cuchara y dejar una fina capa, estaréis llegando a su punto, dejad espesar un poquito más y ya lo tenéis listo. Truqui: si cuando levantáis la cuchara pasáis el dedo índice y queda marcado en la cuchara y el resto de cuchara impregnada de crema, ahí lo tenéis!

Retirar del fuego y quitar la vaina vainilla de la mezcla, seguimos removiendo y añadir poco a poco la nata, suavemente y sin dejar de remover para no perder nuestra consistencia. Enseguida la crema bajará de temperatura al haber añadido la nata a temperatura ambiente.

Dejar enfriar completamente, yo os recomiendo cambiarlo de recipiente en cuanto acabéis de incorporar la nata, por eso del calor residual que queda en las cazuelas (las mías son con el culete gordico y mantienen mucho el calor, así que lo puse directamente en el recipiente donde lo iba a congelar después).

Helado de vainilla

Tanto si tenéis heladera como si no, podéis realizar perfectamente el helado en casa. Con la heladera hacéis como indique el fabricante, normalmente dejar enfriar muy bien, incluso un rato en el congelador y luego pasar a la heladera para que ella lo vaya congelando. Si no hay heladera, no pasa nada!! porque congelador sí tenemos, así que lo metemos en nuestro bol, recipiente, tupper y lo dejamos un par de horas tranquilito, que vaya cogiendo frío; luego, con reposos largos, lo sacamos y lo vamos removiendo de vez en cuando, las paredes y superficie congelan primero, así le vamos danto textura a todo el helado durante su congelación.

Se conserva perfectamente cerrado 15 días en el congelador, no durará tanto… asegurado!

En unos días os voy a traer las tablas de equivalencias para los sorbetes como el de fresas, nos vamos a volver locos devorando helados caseros!!

Rollos de anís de mi abuela

Hoy os traigo una receta muy especial, a parte de que es un dulce  que me encanta, la receta la he elaborado por primera vez la semana pasada y con la libretilla ajada de mi abuela; y es que la semana pasada quería traer una receta de esa libreta, porque era una semana con un día muy marcado y quería hacerle mi pequeño homenaje, pero se me fue complicando la semana y al final os traje el sorbete, así que esta semana no quiero que pase sin compartir con vosotros uno de mis dulces preferidos y recordar…

Rollos de anís

Es cierto que yo no recuerdo estos rollos de la mano de mi abuela, pero cuando mi madre me dijo que eran igualitos a los suyos se me alegro el alma, porque ahora sé que la recordarán cada vez que los prepare.

Rollos de anís

No sé porqué, caprichos del subconsciente imagino, no recuerdo muchas de estas preparaciones que me cuentan que tanto hacía, pero recuerdo otras y otros momentos con pasteles, masas, formados, bandejas de casa a la panadería para hornear y sobre todo ese afán de mi abuela porque no faltara nunca comida, si podía sobrar una tonelada mejor, ¡jaja! a alguien tenía que salir yo, ¿no? Así que me acuerdo de cómo nos mimaba con la comida, preparando siempre lo que nos gustaba a cada uno, teniendo detalles en la cesta de la compra para todos y siempre poniendo “un poquito más, que te quedarás con hambre”. Cada persona tiene su manera de demostrar el cariño, la gente como nosotras lo hacemos a través de la comida e intentando que los demás la disfruten al máximo, así que espero que os guste esta receta que os traigo hoy y que os animéis a probarla y a contarme.

Rollos de anís

ROLLOS DE ANÍS DE MI ABUELA

Ingredientes

Las medidas son a la antigua usanza, por partes, pero os pongo también las cantidades que usé yo las dos veces y con las que me salieron alrededor de 30 rollos cada vez.

1 medida de aguardiente (el que tengo en casa pone para repostería, yo de esto no entiendo si vale cualquier orujo, imagino que no, porque un orujo es más fuerte y menos dulce que este anís que se usa para cocinar)

1 medida de aceite de girasol

1 medida de azúcar blanco

2 sobrecitos de cada de gasificante para repostería

harina, la que te pida la masa

más azúcar para espolvorear

(Y aquí acaba la receta en la libreta de mi abuela, ¡¡qué grandes eran estas mujeres!! porque esta receta es sencilla, pero es que con las complicadas hacían igual…)

Mis medidas fueron estas, siempre respetando las proporciones que podéis medir en vasos, tazas o como mejor os convenga, yo lo hice con vaso y luego lo pese para ver si me coincidía (aunque este paso no lo considero necesario en absoluto, lo hice por cuadriculada, jaja)

160 gr de aguardiente

160 gr de aceite de girasol

160 gr de azúcar blanco

2 sobrecitos de cada de gasificante para repostería

550 gr de harina

azúcar para espolvorear

Preparación

Sencillísima y manual, por supuesto.

Precalentar el horno a 200ºC (yo estoy obligada a usar siempre el ventilador, pero abajo será mejor, podéis darle un poquito más hasta 210º si ponéis solo abajo)

En un bol vertemos el anís, el aceite y el azúcar, mezclamos bien y añadimos los sobrecitos blancos de gasificante, removemos bien con espátula de madera, para que se integre todo y para deshacer bien el gasificante.

Vamos añadiendo la harina poco a poco y removiendo entre adición y adición. En la segunda, ya veréis que cada vez se hace más complicado remover con la espátula, os aconsejo dejarla y amasar a mano para ir incorporando bien la harina a la masa. En la última adición de harina, añadir los sobrecitos morados de gasificante (azules, rayados… comos sean los vuestros) y acabar de mezclar bien; se puede pasar la masa a la mesa de trabajo para tener más movilidad.

Cuando estéis amasando esta última cantidad con el gasificante, veréis que al momentito de amasar la masa parece que empieza a cuartearse (no por seca, la masa debe verse brillante y no desmenuzada por exceso de harina), a abrise cuando la dobláis y amasáis… No pasa nada, es el efecto normal del gasificante.

Formar una bola con la masa y preparar las bandejas con papel de hornear. Dividir la masa en porciones más o menos iguales. Yo las pesé porque me ayuda para el horneado ya que a veces las proporciones y yo no nos llevamos muy bien así a ojo, y las hice de entre 30 gr y 40 gr. He de decir que me comentaron que debían ser un poco más pequeños, pero a mi me parecen perfectos, jajaja….

El formado de los rollos. Podéis hacer un churrete con la masa y cerrarlo formando el rollo. Yo os aconsejo el modo en que los hacía mi abuela porque, después de probar las dos maneras, me parece el suyo más eficiente y sencillo. Se coge la masa y se hace una bolita con ella entre las manos; en la mesa de trabajo hacer el hueco del rollo con el dedo y girar el dedo para que la masa gire también e ir agrandando un poquito el agujero. Después, con las yemas de los dedos “desperfeccionarlo”, es decir, darle toquecitos suaves con las yemas para que quede con un aspecto más rugoso, pasar a la bandeja. Estos rollos crecen más hacia arriba que a los lados, así que no hace falta separarlos excesivamente entre ellos para meterlos al horno. Espolvorear con azúcar.

Meter en el horno precalentado durante 20 minutos, si en este tiempo no se han dorado podéis dejarlos unos minutos más pero controlando de cerca, porque si los horneáis demasiado quedarán duros.

Sacar del horno y dejar enfriar en rejilla. Se conservan perfectamente en caja metalica, si es que duran más de dos días, cosa que creo que en esta familia no pasará nunca…

Espero que os haya gustado, creo que tal vez haya demasiada explicación, pero si, como yo, nunca los habéis hecho o no habéis hecho este tipo de pastas que vienen sin medidas ni receta, no está de más intentar dejarlo lo más claro posible.

Rollos de anís

Agradezco vuestros comentarios y las críticas (constructivas) o aquello que os parezca interesante comentar, me servirán para mejorar y ofreceros mejores recetas y explicaciones… asi que ya sabes, ese cuadrito de abajo es para escribir libremente y decir qué te parece lo que ves por el blog, ¡muchas gracias!