Dulce de membrillo milagroso

Aquí estamos los membrillos y yo… ¡qué pesadilla con los membrillos! y qué pesadita yo en facebook con los membrillos, jajaja…

Esta es una receta que conozco hace dos años pero se me ha ido pasando el tiempo y los membrillos sin prepararla, pero este año… ¡no! tenía que hacerla ya, sí o sí. Es un dulce o mermelada de membrillo riquísimo, con un sabor diferente del dulce de membrillo tradicional, que por cierto mi abuela hizo durante muchísimos años y no sé si tendré la receta rescatada, habrá que buscarla (pensamientos que se me vienen mientras os escribo). Total, que el otro día en la frutería vi los membrillos y dije “¡a por ellos!”. Revisé de paso el membrillo de mi casa (¿se le llama así al árbol que da membrillos?) y ya los que quedaban no daban más de sí, pobrecicos, pero los pájaros se han dado un buen festín con ellos… alguien los ha disfrutado.

La receta es sencilla, pero requiere tiempo, paciencia y atención, mucha atención. Como ya sabréis los devoradores que seguís la página, estos membrillos me han dado algún disgustillo que he pasado con bastante soltura y sin desquiciarme porque al final el dulce está absolutamente delicioso…

Paso a contárosla ya, que me lío sola y esto tiene unos cuantos pasos, de esos que te hacen darte cuenta de las maravillas de la cocina, de lo bueno que es dejar a los ingredientes su tiempo y sus ritmos para compenetrarse a la perfección, de esos que te hacen apreciar un trozo de pan untado tomado al sol…. tenéis que ver el vídeo que os dejo más abajo enlazado con la receta original.

Membrillos macerando

DULCE DE MEMBRILLO MILAGROSO

Ingredientes

Para 1kg de membrillos

750 gr (o menos) de azúcar moreno (yo tenía 1300 gr de membrillos y puse 800 de azúcar)

zumo de 1 naranja grande o dos pequeñas (y sus cáscaras)

zumo de 1 limón (y la cáscara)

1 cerveza negra o trigo tostado (con personalidad, carácter y sabor. Yo usé una Grimbergen Double-Ambrée, cebada y trigo)

1 – 2 ramas de canela

1 anís estrellado (opcional)

Preparación

Lavar, pelar y descorazonar los membrillos. Reservamos en un tupper las pieles y corazones y pepitas en la nevera. En un bol, recipiente con tapa o en la misma cazuela donde los vayamos a cocinar, poner los membrillos troceados, el zumo de naranja y limón y las cáscaras (bien limpias antes de exprimir el zumo) y el azúcar moreno. Lo removemos bien y se deja macerar un mínimo de 12 horas. Yo lo dejé casi 24, ¡aquello era un espectáculo!

Al cabo de las horas de maceración, ponemos la cazuela a fuego vivo hasta que empiece a hervir bien y añadir las peladuras, corazones, la rama de canela y el anís y bajar el fuego; dejar cocinar a fuego lento hasta que se vuelva meloso, oscuro y denso. En este momento subimos el fuego de nuevo y le añadimos la cerveza y dejamos cocinar a fuego vivo. ¡Atentos! es el momento de no abandonar los membrillos ni dos minutos, porque eso puede ser fatal y que te pase como a mí que se me quemó, no tanto como pensé al principio pero mejor que no se nos queme nada, ¿no?

membrillos
Cuando vuelva a retomar su textura densa y oscura ya lo tenemos listo. En este momento tenemos dos opciones, usar la batidora con la que se obtendrá una textura más suave, sin tropezoncillos… o, pasarlo por el pasapuré, yo opté por esta segunda (tengo otra tanda de membrillos que pasará por la batidora para ver el resultado). En ambos casos no deshechamos nada más que la canela y el anís (yo dejé las pieles, algunas acabe quitándolas al final pero podéis quitarlas todas desde el principio, a ojo personal).
Cuando lo tuve bien pasado, vi que me había quedado muy espeso (bastante hicieron los pobres membrillos), así que los puse al fuego suave y les añadí unas cucharadas de agua, integré y listo. Lo metí en los tarros y éstos del revés sobre un paño húmedo hasta que estuvieron bien fríos.

El resultado es un dulce delicioso, con un aroma a cítricos y canela insuperable y también me ha gustado mucho el suave recuerdo del anís… Una delicia sencilla y a disfrutar sin moderación, jeje!

Desayuno membrillo

La receta es del Gipsy Chef y la podéis encontrar aquí, disfrutar leyendo la historia y las preciosas fotos y también podéis ver un dulce y relajante vídeo sobre la misma en su canal de youtube.

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Confiture aux poivrons verts

O lo que es lo mismo mermelada de pimientos verdes, pero… ¿y lo bonico que queda decirlo en franchute?

Pues hoy os traigo una receta sencillísima y para amantes de los pimientos verdes y ese sabor tan característico que tienen.
Ya pensé que este año no hacía pero con este otoño que no está siendo otoño sino segunda primavera la huerta todavía está dando ricos frutos estivales así que el otro día llegaron a mis manos un montón de pimientos verdes italianos y un par de rojos, así que me decidí a hacer la confitura este año de nuevo.

Esta confitura tiene un sabor muy especial, yo no la considero apta para todos los públicos porque si no te gusta el pimiento verde dudo que por estar en mermelada te vaya a cambiar la opinión pues cuando la comes, el primer sabor que detectamos es dulce pero enseguida está ahí ese sabor potente y a veces algo amargo de los pimientos verdes, pero no por eso hay que resistirse a probarla. Va muy bien con carnes, con panes tostados y aceite de oliva, con quesos suaves de vaca o de cabra… En esto de la cocina y los sabores, ya sabéis, hay que ir probando las cosas para encontrar los sabores que más nos gustan.

Confitura pimientos

Pues como os digo es una receta muy sencilla, y paso a explicarla, las medidas que os pongo aquí son las que hice en esta ocasión, no siempre son iguales pero siempre, más o menos, equivalentes.

CONFITURA DE PIMIENTOS VERDES

Ingredientes

800 gr de pimientos verdes (y alguno rojo), pesados ya limpios.

200 gr de azúcar moreno

450-500 gr de azúcar blanco

zumo de un limón

(podéis añadirle una vaina de vainilla para darle un toque diferente)

Preparación

Lavamos bien los pimientos y los limpiamos de pepitas y de las tiras más blancas que tienen en su interior, que son las que le dan el sabor amargo.

Troceamos, tamaño mediano, aunque no importa mucho porque luego vamos a triturarlo. Ponemos todos los ingredientes en una cazuela y al fuego, medio-fuerte durante 20-25 minutos. Pasado este tiempo trituramos con la batidora en la misma cazuela, (¡atentos a los salpicones que la cosa está que arde!)

Dejamos a fuego bajo alrededor de 20 minutos más, removiendo de vez en cuando, ya sabéis que esto no es una ciencia exacta, así que hay que ir viendo el punto de confitura que buscamos, no demasiado espesa sino al enfriar nos quedará más que mermelada un taquito de pimientos para cortar con cuchillo, jeje!

En cuanto paremos el fuego porque hemos alcanzado la temperatura deseada, vertemos nuestra mermelada en tarros de cristal bien limpios y secos, sin llegar al borde (dejamos unos 1’5-2cm) y volteamos. Los colocamos sobre un paño húmedo y ahí los dejaremos hasta que enfrien completamente.

confitura pimientos

Y ya tenemos nuestro confit, a mi me han salido 3 tarros medianos con esta cantidad, aunque esta mermelada me gusta más ponerla en tarros más pequeños porque se toma muy ocasionalmente, pero bien cerrada en la nevera aguanta perfectamente. Si los botes no están abiertos conservan el vacío, así que podéis guardarlos tranquilamente en vuestra despensa.

Nos vemos en la próxima entrada devoradores, aún no sé qué os traeré pero tengo un par de ideas rondando, no os la perdáis!!!
¡Muchas gracias por la visita!

Mermelada de tomate

Esta mermelada la preparo siempre en verano, aprovechando los tomates de la huerta casera, y claro la entrada la quería haber publicado en verano y se me ha ido pasando el tiempo sin darme cuenta; de todos modos, no es tan tarde para encontrar buenos tomates y poder hacer una reserva para el otoño-invierno, mi reserva actualmente se reduce a dos tarritos que tengo escondidos bajo llave… por si acaso!

mermelada_tomates

Es una receta muy sencilla, como todas las recetas de mermelada, pero aún así no deja de llevar una preparación un poquitín larga, sobre todo por la preparación de los tomates, pero ¡qué gustazo abrir el tarro, preparar unas buenas tostadas o galletas saladas, queso parmesano, de cabra, manchego curado… y disfrutar de sabores tan sencillos y exquisitos a la vez!!

Sin más, os dejo la receta, basada en 1kg de tomates, ya sabéis para más o menos, multiplicar y dividir!

MERMELADA DE TOMATE

Ingredientes

1kg de tomates (buenos tomates, en punto óptimo de maduración)

1kg de azúcar

zumo de 1 limón

ramas de canela (yo usé dos para un kg) (a veces la he hecho sin canela y con bayas de pimienta, pero el sabor de canela es insuperable)

1-2 cucharaditas de canela en polvo (opcional, porque depende del gusto que queráis darle a vuestra mermelada)

Preparación

Podéis optar por hacerlo un poco “en bruto” como hago yo cuando tengo pocas ganas, es decir: picar los tomates, escurrirlos un poco y directamente a la olla con el resto de ingredientes.

O, podéis elegir la segunda opción, que es más costosa pero en realidad mejor, no hay pieles, ni tantas pepitas y tarda menos en cocer y llegar al punto justo de mermelada.

Entonces, tendremos que pelar los tomates , los nuestros tienen una piel tan fina que sale casi sola, sino es el caso escaldarlos, con un corte en forma de cruz en la parte de abajo del tomate, durante unos minutos y ya la podréis quitar sin problema. Escurrimos y quitamos las pepitas, evidentemente todas es imposible, pero intentar quitar la mayor parte, la mermelada queda más agradable y así no desagradamos a los tiquismiquis que les molestan, jeje!

Cuando hemos quitado la mayor parte de agua del tomate, lo introducimos troceado en una cazuela con el azúcar, la canela y el jugo de limón, lo llevamos a ebullición a fuego alto y cuando rompa a hervir lo bajamos y dejamos cocer a fuego lento, removiendo de vez en cuando, aproximadamente hora y media o dos horas, esto depende del tipo de tomate y sus características.

En este tiempo preparamos los tarros bien limpios y secos, y disponemos un paño húmedo encima del banco de la cocina.

Cuando la mermelada esté en su punto (podemos saberlo muy fácilmente teniendo un platito en la nevera durante la preparación, cuando veamos que está llegando al punto, lo sacamos y ponemos una pequeña cantidad en el plato, si vemos que cuaja rápido y no está líquido ya podemos embotarlo, tampoco es conveniente dejarlo espesar mucho porque luego en frío quedará una mermelada muy espesa, dificil de esparcir y no tan apetitosa), rellenamos con ayuda de una jarra los tarros, dejando 2cm de separación entre la mermelada y la boca del tarro, cerramos bien y dejamos boca abajo sobre el trapo, así hasta que enfríe completamente, esto creará el vacío y evitará que nuestra mermelada se estropee. Sed cuidadosos y no mováis los tarros hasta que no estén realmente fríos, estos movimientos pueden hacer que entre aire y entonces es muy fácil que la mermelada se ponga mala sin haber abierto el bote.

Y listo, ya la tenemos preparada y a punto para disfrutar.

Mermelada de tomates

Si queréis ver la receta de las galletas con que hemos acompañado la mermelada en esta ocasión sólo tenéis que visitar My European Cakes y buscar sus deliciosas galletas mediterráneas.

Hasta la próxima y muchas gracias por la visita, podéis seguir cotilleando sin miedo!!

Mermelada de fresa

¡Holas! Aquí estoy de nuevo, esta vez con una receta cortita, cortita… no asustarse nadie, ¡jeje!

Es evidente que no descubro nada a nadie, pero vamos con esta y con cualquier otra de las recetas, pero es que me encanta preparar mermelada en casa, ¿qué le voy a hacer? y tal vez cae por acá alguien que nunca lo intentó, como me pasó a mi hace años buscando recetas, así que os dejo mi receta para la mermelada de fresas, aprovechando que las tenemos en lo mejor de la temporada, dulces, maduritas y bien rojas.

Ingredientes:

1kg de fresas

1/2 kg de azúcar

jugo de 1 limón

*la podéis aromatizar con vaina de vainilla, darle un toque diferente con un poco de jengibre o canela… cada cual que experimente, yo siempre suelo hacerla sencilla, sin más aromas.

El proceso es bien sencillo:

Lavar las fresas, quitar las hojas y trocearlas. Las vamos colocando en una cazuela con los bordes bastante altos y por capas, es decir, una de fresas, una de azúcar y así hasta terminarlas. Las rociamos con el zumo de limón y las dejamos macerar no menos de dos horas.

Cuando ha pasado este tiempo ponemos la cazuela y llevamos a ebullición, ¡cuidadín! sube un montón de repente; bajamos el fuego y las dejamos durante 1 hora y media o dos… iréis viendo el espesor de la mermelada.

Mientras hago la mermelada suelo tener un plato en la nevera, y al cabo del tiempo previsto de cocción pongo una gotita o dos sobre la superficie fría del plato, en cuanto veamos que cuaja enseguida tenemos la mermelada lista, a veces corremos el riesgo de dejarla demasiado y que espese mucho.

Las metemos en los botes en cuanto apaguemos el fuego. Cerramos bien y con cuidado, porque el bote estará calentito, calentito…

 

Delicioso desayuno

Delicioso desayuno

Y ya está, qué rapidito ha sido esto hoy. Claro está la mermelada la podéis usar para un montón de cosas: con el yogur, tostaditas, sobre queso camembert o de cabra, para rellenar tartas… oooh!!

Y hasta aquí, ¡prontito más!