Merengue, merenguito, merengón!!

Hola!!!!!!

Hace días que debería tener esta entrada escrita pero es que me lío yo sola… A ver, me explico un poco, en principio yo soy una persona bastante organizada pero claro, a mi manera, con lo cual tras esta apariencia de organización existe un caos relativamente importante… Soy la reina de los post-it, las listas en papelitos que voy haciendo y dejando por todas partes, los recordatorios en el móvil, las libretitas (cada una para una cosa y todas para nada…)…. así que siempre estoy diciendo la misma frase, o al menos el mismo comienzo de frase: “tengo que…” Siempre “tengo que…”algo, pero ese algo puede acabar haciéndose dos meses (o dos años) después de la primera vez que lo menciono…

¿Por qué os largo este rollo? pues porque me gusta hablar más que a un loro, y como no lo puedo dejar grabado pues lo escribo, agradezco que leáis y espero que entendáis algo de lo que voy explicando en estas entraditas…

Pues bien, llega el momento: merengueeee!! El merengue para mi es como una nubecilla del cielo caída para endulzarnos la vida… (de esas nubes blancas y esponjosas que bailan por el cielo azul limpio y despejado… mmmm, me estoy viendo en la playa, tumbada y relajada… jajajaj). En fin, que me pierdo, lo véis es que hasta para esto me debería hacer una lista primero, jejej!!

Merenguitooo

Como ya sabréis hay varios tipos de merengue y depende un poco para qué lo queramos elegiremos una manera de hacerlo u otra. Mi preferido es sin duda el merengue italiano. Es un merengue queda extremadamente blanco, brillante, duro, cremoso-esponjoso… lo adoro! y es una auténtica tentación y luego pecado para mí!

Cuando lo preparo lo hago de dos maneras que siempre requieren calor, de un modo u otro. Si hacéis merengue sin darle calor, obtendreís merengue francés, es un merengue mucho más espumoso, pero que baja enseguida, y cuando lo dejáis un rato en un bol tiende a crear un liquido que es imposible (o al menos para mí) reincorporar al resto de claras montadas. Por eso prefiero el italiano, porque además puedes hacer lo que quieras con él.

Unos sencillos merengues, sin más, pero con un toque especial ;-)

Unos sencillos merengues, sin más, pero con un toque especial ;-)

Allá vamos, os dejo dos maneras diferentes de hacer el merengue italiano, yo he usado las dos aunque últimamente me decanto por la segunda, pero porque me resulta mucho más cómodo (sobre todo desde que tengo mi maravillosa Kitchen Aid, y es que no veo la forma de ponerla al baño María, jaja)

MERENGUE #1 (merengue suizo)

Ingredientes

2 claras (60 gr)

350 gr de azúcar

1 cucharadita de azúcar vainillado o unas gotitas de esencia (solo si lo queréis con el toque de vainilla, yo creo que no se lo he puesto nunca)

6 cucharadas de agua

Preparación

Preparamos un cazo con agua para el baño María. Ponemos todos los ingredientes en bol apto para calor. Se bate al baño María hasta conseguir el merengue, lleva un ratito, hay que tener paciencia. El resultado debe ser un merengue muy blanco y brillante y esponjoso. Siempre sale, solo hay que tener paciencia, son unos 10-12 minutos de marcha, pero merece la pena!

(ui, no se ni cómo encontre una fotito del momento preparación, ahí va!!)

Blanco y superbrillante

Blanco y superbrillante

MERENGUE #2 (mi ojito derecho) (merengue italiano)

Ingredientes

75 gr claras

50 gr de agua (50 ml)

200 gr de azúcar

Preparación:

La receta que os doy ahora es para hacer con termómetro de azúcar, pero vamos, que yo he pasado media vida sin termómetro (de hecho, más de media porque lo recibí hace 4 días exactamente) y el merengue sale igual.

Ponemos las claras en el bol y con las varillas de montar preparadas.

Se pone a calentar,en un cazo, el agua con el azúcar, cuando alcanza los 105º empezamos a batir las claras a velocidad alta para que cojan mucho aire y enseguida veréis que se ponen blancas y espumosas. Enseguida el agua y azúcar alcanzarán los 118ºC, entonces verter en las claras, poco a poco, sin dejar de batir. Continuar batiendo hasta que el merengue enfríe. En cuanto le pongáis el azúcar veréis que la mezcla empieza a volverse completamente blanca y poco a poco se pondrá superbrillante y cremosa. Seguramente habrá que batir alrededor de 10 minutos, también hay que tener en cuenta la potencia de la máquina y demás, pero no serán menos de 8-10, como os digo.

Cuando retiréis las barillas del merengue hay que conseguir el efecto “pico” es decir quedan dos picos que no caen marcados en el merenque, bueno, uno en el merengue que queda en el bol y otro en las varillas. ¡Qué penita no tener foto para mostraros!

Pues así de facilísimo, si no tenéis termómetro no hay problema, tendréis que esperar a que el azúcar hierva a borbotones, no esperéis demasiado, que no oscurezca o empezará a convertirse en caramelo. El resultado será perfecto igualmente.

Muchas veces encontramos recetas que nos dicen que es bueno ponerle unas gotitas de vinagre o limón o crémor tártaro… yo no lo hago nunca y siempre me queda un merengue como el que véis en las fotos.

Evidentemente, en los dos casos las cantidades son variables, es decir, si queréis menos pues la mitad o ir multiplicando hasta el infinitoooo….

Y ya sabéis, esto es darle imaginación al tema, podéis hacer con este merengue lo que queráis!!

Como topping para vuestros cupcakes

Como topping para vuestros cupcakes

Este merengue no está pasado por el horno, normalmente la capa exterior va secándose poco a poco y forma una fina costra crujiente, ayy!!

Con el bizcochito de limón queda perfecto, suave y dulce

Con el bizcochito de limón queda perfecto, suave y dulce

Este merengue sí pasó por el horno, pero no estaba encendido, sólo aproveché el calor residual para que la capa de fuera se hiciera más gruesa, creo que se puede apreciar un poquito en las fotos (el enfoque y yo… ejem)

Tan sencillo como decorar y rellenar una tarta (con bizcocho, hojaldre...)

Tan sencillo como decorar y rellenar una tarta (con bizcocho, hojaldre…)

O si queréis un bocadito, o dos o tres, delicioso, jugoso y crujiente no dejéis de probar a meterlos en el horno… La temperatura y tiempo de cocción puede variar bastante, pero no se recomienda sobrepasar los 100ºC o 110ºC. Yo suelo ponerlos a unos 100ºC y si el horno sigue en marcha no los dejo más de 30 minutos, porque me gusta que quede el centro jugoso y no todo el merengue seco. Otras veces aprovecho el calor residual del horno y con éste apagado los meto hasta que enfría del todo el horno. Así que creo esto es más por gustos que otra cosa. Si sólo queréis una capita exterior crujiente, no más de 10-15 minutos a temperatura muy bajita.

Aquí os presento mis minialmendrados, más majetes, jeje!! los suelo hacer grandes, pero compré estas cápsulitas tan minis y… total, que quedaron supercucos!

Muy sencillo: un poco de merengue, almendra laminada y cubrir con más merengue

Muy sencillo: un poco de merengue, almendra laminada y cubrir con más merengue

Espero que os haya gustado la entradita, no dudéis en dejarme vuestros comentarios!! Gracias por entrar y leer!!

PS: y para dar fé de que lo que digo al principio es cierto, empecé a escribir esta entrada el 10 de diciembre (por la mañana, para ser más exactos) y la estoy acabando el día 17 de diciembre y es casi la hora de cenar… :-)

ROSQUILLAS de anís

Cuando tienes una obsesión por preparar cosas parecida a la mía, en verdad lo que tienes es un problema o más de uno… El problema está en el tiempo que pasas preparando cosas, los ingredientes, el horno que pasa horas y horas encendido, el resto de cosas que dejas abandonadas y la pobre gente que tiene que comerse las cosas que preparas… porque claro, esto no es cómo hacer manualidades, alguien tiene que acabar con las cosas que vas preparando y no vas a ser tú solita, no no no!!!

Total, que como la semana pasada me había propuesto no encender el horno hasta el fin de semana pues hice rosquillas, que son fritas y bueno… el horno no lo encendí!! jejejje!!!

Rosquillas de anís

Las rosquillas son taaaan fáciles de hacer y taaaan ricas… y aunque aquí no queden os aseguro que en su caja, herméticamente cerradas, se supone que aguantan más de 4 días… o eso he oído! jajaja!! Así que yo imagino que sea la duración de una semanita o incluso puede que más…

Pues bien, la recetita es de una reliquia familiar,  un libro que conozco de toda la vida, el pobre hace lo que puede para aguantar con vida y yo intento mantenerlo con aliento, porque tiene recetas geniales dentro.

Os enseño el libro porque no tiene desperdicio, jeje!! Además por dentro me encanta, tiene cositas como ésta…

Portada qeu se aguanta gracias a un supercelo, jeje!

Portada que se aguanta gracias a un supercelo, jeje!

Pastillages y moldes para helados, grabado francés del s. XVIII

Pastillages y moldes para helados, grabado francés del s. XVIII

El librito está editado en el 82, lo cual me hace pensar: madre mía, tan desvencijada me veré yo que estoy editada dos años antes¿?¿?¿?

Bueno, que me enrollo mucho y me lío sola, a lo que vamos, la recetita, espero que la probéis y me contéis qué tal ha ido, están deliciosas!!

Ingredientes

1 huevo

1 taza de aceite frito (sí, yo también pensé, ein???)

1 taza de azúcar

1 taza, no llena, de aguardiente

una ralladura de limón

cáscara de limón

1 cucharadita de levadura química

Harina (lo mejor es la cantidad de harina que pone en el libro, o sea, ninguna! jajaj!! Yo utilice casi un kilo, pero este es el típico caso de recetas del “tú ya vas viendo” o “lo que te pida la masa”, exactas cantidades del mundo de la repostería, jeje)

Rosquillas anís 2

Lo primero que hay que hacer es freir una corteza de limón en una taza de aceite, enseguida notaréis el aroma de la cáscara. Dejáis enfriar este aceite.

Cuando esté frio, vamos al lío: en un bol batimos el huevo y le añadimos el aceite, mezclamos. A continuación añadimos el resto de los ingredientes y batimos hasta conseguir una masa homogénea. Y poco a poco vamos añadiendo la harina y mezclando. Como os he dicho antes yo utilice casi un kg, así que no desesperéis, lleva un ratito mezclarlo todo, jeje! Lo mejor es hacerlo con una cuchara o espátula de madera. La masa debe ser blanda pero se tiene que poder trabajar con las manos. La tocáis y cuando no se pegue a los dedos ahí está!

Con las manos un poco enharinadas, se van formando las rosquillas, uniéndolas bien en los extremos sino se abren. Marcarles bien, una vez cerradas, el agujero pasando el dedo para que agrande un poco. Se frien en aceite abundante y no demasiado caliente, tenéis que buscar un punto medio para que no se tuesten demasiado por fuera y se hagan bien por dentro. Creo que son unos 4 minutos para que estén bien hechas por los dos lados a temperatura media, dato del tipo “a ojo” o “tú ya vas viendo”…  Ah, en el aceite poner una corteza de limón!

Tendremos preparado un plato o fuente honda con azúcar glace y las empaparemos bien para tener el glaseado blanco como el de las fotos. Si lo queréis más ligero, las ponéis en un plato y solo se espolvorean con el azúcar glace en lugar de rebozarlas en él.

Y listas!! Consejo: no las hagáis demasiado finas, no se aprecia la textura de la masa y se secan más pronto. Conservar en lata.

Rosquillas anís 3

Espero que os haya parecido interesante y probéis la recetita y ya si me comentáis que tal ha ido o lo que os ha parecido sería el máximo!!!

Hasta prontitooo!!!