TARTA DOMINGUERA… no sé ni qué nombre ponerle!

Hay tartas que surgen de la manera más inesperada y al final se convierten en un clásico hogareño, esto es lo que va a pasar con la tarta que hice el domingo, porque debo decir, sin cortarme un pelo, que estaba espectacular!!!
La base es un bizcocho de claras de los de toda la vida de la abuela, eso sí, un poco tuneado… Resulta que tenías claras de estas pasteurizadas en casa y ahí estaba la botella y yo sin saber qué hacer con ellas, porque en verdad verme las claras en botella no me hace mucha gracia, pero ahí estaban… Total que decidí hacer un bizcocho de claras, hacerle un almibar para bañarlo con un aroma de mandarina que apareció de repente y ya no sé ni de donde salió y pense rellenarla con una mermelada de ciruelas rojas y naranjas que hice este verano. Y para la decoración el frosting que utilizo normalmente para los cupcakes… ay!! Bendita idea tuve! jajaja!!  Lo único que me da pena es que esta mermelada no la volveré a conseguir igual jamás, porque la hice así un poco al tun-tun, con las frutas que tenía en casa y todo a ojo, así que ayer disfrutamos una tarta única!

Aunque la decoración… ejem!! cogí una boquilla que no debía haber cogido y no quedo como yo hubiera querído pero aún así, dicen que lo importante está en el interior, no??

Ahí, va la recetilla…

BIZCOCHO DE CLARAS DE LA ABUELA (con un toque nuevo)

9 claras (o lo que viene a ser lo mismo entre 270-300 gr si las utilizáis pasteurizadas)

1 pizca de sal

240 gr de harina tamizada (en el original eran 190 gr de harina + 50 gr de almendra molida, pero no tenía así que aumenté la harina y listo)

9 gr de levadura

105 ml de aceite de girasol

150 gr de zumo de naranja recién exprimida, ¡por favor, no de brick!

la ralladura de una naranja

170 gr de azúcar

Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos un molde de 24cm, el mío era un poco más pequeño, no pasa nada, queda más alto y ya está, que en verdad era lo que yo quería.

Primero montamos las claras a punto de nieve con la pizca de sal (ya sabéis que al darle la vuelta al bol no se caigan)

Mezclamos los ingredientes líquidos, la ralladura de naranja y el azúcar, podemos mezclarlo o bien a mano o con las varillas a velocidad media.

Añadirmos poco a poco la harina y levadura tamizadas y seguimos mezclando. Y por fin, vamos integrando las claras de a poquitos con movimientos envolventes para que no pierdan el aire y no se nos bajen.

Listo, metemos en el horno unos 45 minutos… Antes de sacar comprobar pinchando con un palillo… el mío tardó algo así como una hora, pero fue seguro porque el molde era más pequeño (bueno, y porque me equivoqué de opción de horneadooo….)

Lo dejamos unos 15 minutos dentro del molde y luego lo sacamos y lo ponemos sobre una rejilla para que termine de enfríar del todo.

Lo mejor es prepararlo el día de antes, así está bien frío a la hora de rellenar y no hay problema.

EL ALMIBAR.

150 gr de agua

120-130 de azúcar

Esencia, la mía era de mandarina pero todo depende de la mermelada con qué vayáis a rellenarlo. También puede ser un almíbar neutro y no ponerle ningún aroma.

MERMELADA

En este caso, como os he dicho, ciruelas rojas y naranjas. Pero con una mermelada de naranjas, o frutos rojos…. ay!!! no lo quiero pensar que sino me meto en la cocina otra vez!

Y para el frosting de la decoración

300 gr de azúcar glace

100 o 120 de mantequilla (depende un poco de gustos, pero no más de 120)

30-50 gr de leche (depende de la cantidad de mantequilla)

Si vais a hacer una decoración con manga pastelera es posible que necesitéis doblar la cantidad de frosting, dependiendo de la boquilla y de la decoración.

Pues una vez todo listo, partimos el bizcocho en tres discos, y con calma, vertemos el almíbar en el primero, dejamos que moje bien, lo cubrimos con mermelada y repetimos el mismo proceso con el segundo disco, y luego cubrimos con la última capa de bizcocho y dejamos que el almibar vaya entrando bien antes de empezar con el frosting.

Para hacer la decoración, primero cubrimos el bizcocho con una fina capa de la crema de mantequilla o frosting, lo dejamos que enfríe un poco en la nevera, y a continuación decoramos como más nos apetezca… en mi caso fue como pude!! jejeje!!

Pero el resultado al paladar fue una delicia, esponjoso, cremoso y jugoso… ay, la babilla!!

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2 pensamientos en “TARTA DOMINGUERA… no sé ni qué nombre ponerle!

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